No pude llegar a Granada porque los incendios en Ourense paralizaron el tren desde A Coruña y las autoridades pedían expresamente no viajar por esas zonas. Aun así, el alojamiento me sugirió que podía haber ido “en otro medio de transporte”. Claro, nada mejor que ignorar las recomendaciones de seguridad, ¿verdad? La respuesta fue que no me devolvían el dinero. Eso sí, muy coherente: me recordaron que cuando la DANA de Valencia tampoco devolvieron nada… parece que lo de no devolver ya es política de la casa. Y lo mejor: un mensaje ofreciéndome 20 € de descuento en la próxima reserva si les ponía 10 estrellas. Todo un ejemplo de cómo confundir marketing con soborno. En resumen, un lugar perfecto… si lo que quieres es quedarte sin dinero y, de regalo, una lección magistral de cómo no tratar a los clientes.
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