Un bono regalo de cumpleaños se convirtió en un fin de semana romántico inmejorable. La habitación era amplia, impecablemente limpia y muy bien equipada, con smart TV y acceso a plataformas como Netflix, Movistar o Prime Video, ideal para relajarse después de un día de visita. La ubicación, a escasos 10 minutos a pie del Ayuntamiento de Santillana, es perfecta para recorrer el casco histórico sin necesidad de mover el coche, gracias a su cómodo parking privado. El desayuno buffet fue excelente: muy completo y de gran calidad. El restaurante, disponible para cenas, ofrece un menú apetecible y una carta con opciones para picoteo más informal, una buena alternativa tras un día de turismo. Días antes de nuestra llegada, el personal contactó para reservar con antelación el spa y el masaje, un detalle que demuestra su cuidado por el cliente. El hotel sorprende además con una original exposición de vehículos históricos y clásicos —coches, motos, bicicletas e incluso un tractor—, una temática que también inspira su decoración, dando un toque único y muy atractivo. Queremos destacar la amabilidad de todo el personal, siempre atento y profesional, y de forma especial la atención de Ángela en el bar y el restaurante: una persona llena de vitalidad, simpatía y optimismo que hizo nuestra estancia todavía más agradable. En definitiva, un hotel muy recomendable para una escapada romántica o una visita a Santillana del Mar, donde cada detalle está pensado para que el huésped se sienta especial.
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