El hotel no dispone de salón ni espacios comunes de ningún tipo y las dependencias del restaurante no están habilitadas para los huéspedes del hotel cuando no se usan dando cenas o comidas. Ni las ventanas ni las paredes de las habitaciones ofrecen el aislamiento debido, por lo que se oye absolutamente todo de una habitación a otra. El problema de tal falta de acondicionamiento acústico se agrava por varias causas: el restaurante del hotel está justo debajo de las habitaciones y además porque los fines de semana la empresa aloja en el mismo hotel a los invitados a los banquetes nupciales que organiza (en otras dependencias), por lo que, en fines de semana a cualquier hora de la noche, se oye entrar y hablar a los huéspedes que vienen de dichos banquetes. También se admiten animales, así que si les da por ladrar (cosa que sufrimos tambien) se oye todo. En cuanto a uno de los reclamos de este hotel, el desayuno buffet, solo se sirve los fines de semana (puntualización que no vimos en su página web), siendo el desayuno el resto de la semana bastante caótico, solo un día de estancia (no el resto de los 4 días, de lunes a jueves) se nos ofreció una carta en la que se podían elegir varias opciones. Dicho esto puntualizar que no desayunámos mal, pero para nada llegó a ser lo esperado. El resumen es que es un hotel con un precio elevadísimo (casi 120 Euros por noche) para las nulas instalaciones y confort que ofrece y en el que el descanso se hace muy difícil.
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