Sin ánimo de generar polémica, sin querer dar más importancia a este asunto de la que cada cual le quiera dar, y con la voluntad de compartir una experiencia que puede ser útil tanto para otros clientes como para los propios establecimientos, expongo los hechos de manera objetiva. Mi familia somos cinco personas y reservamos un apartamento para cinco, con desayuno y cena incluidos, para pasar el fin de semana todos juntos. Pocos días antes de la estancia, un miembro de la familia adoptó un cachorro de gato encontrado en la calle que se encontraba en un estado de salud delicado. Para poder tenerlo controlado, llamamos al alojamiento para preguntar si sería posible llevarlo con nosotros. Nos informaron de que sí, siempre que pagáramos el suplemento correspondiente. Durante esa misma llamada también consultamos si, dada la situación, sería posible cancelar (total o parcialmente) la reserva de forma gratuita. Nos indicaron que no, ya que no consideraban este caso como una situación de fuerza mayor. El mismo día de la reserva, el estado del cachorro empeoró y tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital veterinario. A causa de ello, uno de los miembros de la familia no pudo asistir a la estancia. Aunque habría sido preferible acompañarle, decidimos mantener la reserva para evitar perder el importe total de 422,93 €. Ese mismo día informamos al alojamiento de que finalmente seríamos cuatro personas. Después de la estancia, aunque en el momento de hacer la reserva acepté las condiciones de cancelación —que permitían cancelar gratuitamente hasta siete días antes—, contacté con el alojamiento para exponer que una de las personas no había hecho uso de ningún servicio, ni de alojamiento ni de restauración. Ofrecí la posibilidad de aportar el justificante veterinario que acreditaba el motivo de la ausencia (no lo quisieron) y solicité la devolución proporcional de las comidas no consumidas. El alojamiento rechazó la petición alegando que, según sus condiciones, esta situación no se considera lo suficientemente grave como para aplicar ninguna excepción. Respeto que cada establecimiento gestione sus políticas como considere oportuno, pero considero que en situaciones imprevistas, justificadas y comunicadas con transparencia es importante mostrar un mínimo de flexibilidad, especialmente cuando la solicitud se limita a la devolución proporcional de unos servicios no utilizados (un importe aproximado de unos 50 €). Por este motivo, y porque para mí los valores y la ética deben estar por encima de cualquier otra consideración, valoro la experiencia con una estrella. En cuanto al resto, la estancia fue correcta. La recepción resultó especialmente lenta, el alojamiento era adecuado, la comida bastante buena, el spa un poco limitado (pequeño, con algunos chorros de hidromasaje que no funcionaban correctamente y una temperatura del agua inferior a la esperada), el personal correcto y el aparcamiento en la calle complicado, ya que suele estar bastante lleno.
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