El hotel es muy agradable, puedes rentar bicicleta para ir al cenote Ik Kil, o pasear hasta una de las viejas entradas a las ruinas, que ya no está disponible, el personal muy amable, las recamaras son curiosas, porque las camas están metidas como en cuevitas, nos pareció algo diferente pero en buen sentido. Lo único que no me gustó fue que el AC da directo a una de las camas así es que tuve que ingeniarmelas para que aún con el AC prendido no me diera el aire directo, y las almohadas son duras. La alberca riquísima el agua tibia, el restaurante agradable, sólo que los precios me parecieron algo altos. Y me pedían las propinas en efectivo porque al parecer si se lo agregas a la cuenta y pagas con TC no les llega a los meseros.
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