Un placer hospedarse en Palacio Rejadorada, que admite mascotas gratis. El lugar maravilloso, tranquilo, natural y céntrico. El personal muy amable. Mercedes, quién regenta el establecimiento, nos ayudó mucho con la elección de la habitación para 4 personas mis padres mayores que no podían subir escaleras, nos adjudicó una estancia a la cual se accede por una rampa y nos ayudó con el equipaje. El restaurante comedor está muy bien y sirven unos desayunos de calidad. En el bar/cafetería nos hicieron el favor de hacernos una tortilla francesa porque nuestra perrita la necesitaba por prescripción de la veterinaria de Toro, que aprovecho para decir también que es una gran profesional. El último día como teníamos que marchar pronto, Mercedes nos dejó una bolsa con sandwiches, fruta y pastas y nos dejó utilizar una cafetera para prepararnos un café antes de salir. Gracias Mercedes por tu generosidad. Sin duda cuando volvamos a visitar Toro elegiremos Palacio Rejadorada.
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