Zona rural muy tranquila, edificación mancheguísima en la que no falta detalle. El entorno no es para nada ruidoso y el sonido es del arroyo colindante. Por lo que pude ver, diría que es una finca rural con patio de césped y piscina, "con dos casas": una de ellas es grande en la que se encuentran diferentes habitaciones para hospedar, con salón común, y al otro lado de la piscina está la casita El Molino (donde nos alojamos), pequeña pero con todo lo necesario: sofá, tele, cama de matrimonio, baño privado, incluso pequeña cocinita (con microondas, nevera, vitro, tostador, menaje, cafetera...) aunque nosotros no la usamos. El patio también dispone de tumbonas, mesas y sillas... Hay una barbacoa o sitio para asar, no pregunté si podía usarse. Cogimos desayuno que lo sirven en una mesa el patio, quizá algo caro por escueto, ya que se trata de lo que consumirías típicamente en casa: zumo, café, tostada de tomate/mermelada, platito de jamón y queso, melón. Eso sí, todo preparado con cariño por Ascen, de la que destaco su amabilidad y agradabilidad. Mareamos un poco con la reserva, pero finalmente pudimos alojarnos sin problema ni impedimento, muchas gracias. Como dato importante, y que desconocía, no hay cobertura y desde la casita donde nos alojamos (El Molino) no podíamos coger internet, supongo que por no llegar la señal; si lo necesitábamos debíamos hacerlo fuera en el patio y cerca de la casa grande donde la señal sí era buena (pero sin estar dentro, tampoco en sus zonas comunes interiores). Un sitio donde te relajas y desconectas, con encanto y amabilidad, Gracias!!
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