La experiencia fue mala porque creo que la información del web no se corresponde en nada con la realidad. Los motivos: - La ubicación está en el centro de la localidad, pero acceder con coche y/o aparcar resulta bastante complicado, y más con la calle en obras. Atentos si tenéis movilidad reducida. -Acceso a las habitaciones sólo con escaleras. NO CUENTAN CON ASCENSOR, sí que hay que subir las maletas a cuestas dos o tres plantas. Todo son escalones y escaleras. - Habitaciones normales. Estaban limpias y las camas cómodas. Pero el precio es excesivo, no tiene relación con esta calidad. Tampoco estan las fotos de todas las habitaciones. - NO hay vistas al exterior. - Desayuno normal, 12 € es un precio excesivo. - Cenas. El menú castellano sólo cuenta con 2 primeros y 2 segundos. Siempre los mismos y si te alojas varios días, pues a comer lo mismo todos los días. Lo cocinan allí mismo pero 24€ por persona y día, para nada. Si decides tomar de la carta, peor... 24€ nos cobraron por 6 chuletillas acompañadas de 6 hojas de lechuga... sin más...ni verduritas, ni patatita al horno... peladas!! Eso sí, recién hechas. En general el edificio está bien cuidado y decorado con gusto y el trato recibido tanto por Isabel como por Mamen ha sido muy bueno. Repetir... para nada. Recomendarlo...tampoco.
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