Ha sido una experiencia maravillosa. Si lo que buscas es la tranquilidad y desconectar de todo, este es tu lugar sin duda. Tumbado en la hamaca con los ojos cerrados, la brisa acariciando tu cara, escuchando de fondo el chorro de agua de la piscina, el trinar de los pájaros y de vez en cuando el canto del gallo, solo eso. Esa paz y tranquilidad hoy día, difícil de encontrar. Un rincón bonito y acogedor, muy bien cuidado. El personal muy amable en todo momento y cercano, mis felicitaciones para todos ellos. Me llamo la atención "El bar de la honestidad", donde tu te sirves lo que deseas beber y lo apuntas en tu habitación. Me parece un buen sistema, si eres honrado. A 17 min. tienes Barbate, Vejer de la Frontera, para lo que necesites. Hay veces que tienes la sensación que estas solo en el cortijo. Dispone de un gran salon/bar con tv donde disfrutar de tu bebida charlando con tu pareja o amigos. Sin lugar a dudas volveremos en otro momento y lo recomendaremos a los amigos.
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