No se come bien, un quiero y no puedo de local. Para empezar teníamos reserva para cuatro en la terraza y nos dieron un mesa de esas en las que solo caben parejas, porque no cabía nada. Estrecheces hasta el punto de que el camarero tenía que desplazar a otros clientes para pasar hasta nuestra mesa. La carta es un abuso de precios, porque se trata de saquear al turista y hacer el agosto, ya que tiene pinta de no estar muy concurrido en invierno. Pedimos tres platos: ensaladilla (productos de bote y demasiada mayonesa), mejillones tigre (buenos) y croquetas (mediocres). Lo de las croquetas es un chiste, de ahí que ponga la foto, 12 euros por un plato así es una sinvergonzoneria. Ya ni hablar de los platos de carnes o pescados, que no bajan de 23 euros y son minúsculos. La copa de vino tinto la llenan taaan, pero taaan escasa que te tienes que fijar en la racanería, que intentan parecer un local de estrellas Michelin y no llegan ni a tasca barata. Da la sensación de que se ríen del turista. Con lo bonita que es Puebla de Sanabria y la afean estos sitios de supuesta alta cocina y no llegan ni a la suela del zapato de un bar de carretera. No lo recomiendo.
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