Un rincón con alma en el corazón de San José: más que un hostal, un hogar! Esta ha sido mi cuarta vez en el Hostal Santuario y solo puedo empezar diciendo: gracias de corazón. Gracias a su dueño, el señor Aniceto, y a cada una de las personas del equipo por la calidez y la atención constante con la que me han mimado durante estos 13 días. Es difícil explicar en palabras qué tiene este lugar de tan especial. Va mucho más allá de sus paredes, de la decoración o de su desayuno impecable. Aquí hay historia, hay una empatía sincera y un cuidado hacia las personas que rara vez se encuentra en otros sitios. He estado en hoteles de 4 y 5 estrellas que terminan siendo fríos, decepcionantes y sin alma. En cambio, en el Hostal Santuario me he sentido, una vez más, tratado como un rey. Llegar al desayuno aún medio dormido y encontrar en la mesa justo lo que necesitaba para despertar, acompañado de una palmadita en la espalda del señor Aniceto dándome ánimos... esas pequeñas cosas no tienen precio! En un mundo donde se habla tanto de "atención al cliente" (CRM: Cuatomer Relationship Management) y de grandes estrategias de marketing que luego se quedan vacías de valor humano, el Hostal Santuario es un verdadero refugio. Con su sencillez, la riqueza de su historia y el enorme profesionalismo de su gente, es un ejemplo de excelencia que debemos proteger y celebrar. Recomiendo este lugar como jamás he recomendado ningún otro. Gracias de todo corazón, Aniceto, y gracias a todo el equipo. ¡Ojalá pueda volver el año que viene! Un abrazo enorme, Gianni
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