Parada real siempre es un acierto. Empezando por Juan y Rebeca que son maravillosos. Te reciben siempre con una sonrisa, te hacen sentir como en tu propia casa. Fuimos con nuestra perrita y encantadores con ella. La habitación super limpia, la cama una maravilla, costaba levantarse por las mañanas, descanso total. Las sabanas y las toallas super blancas y limpias. El desayuno genial, desde zumo natural, bizcocho casero, tostadas y croissant, el tomate riquísimo, fruta, en fin maravilloso. Cenamos las dos noches y la comida muy rica, nos encantó. En fin, se nota el cariño que le ponen a todo, por eso hemos repetido ya varias veces y esperamos volver. Un saludo de Belén
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