El hotel es una joya. El sitio es encantador, y el trato excepcional. Nos quedamos a comer y cenar en el restaurante que tienen, y fue un gustazo. Para rematar, el desayuno... que puedes comer lo que quieras básicamente. Esta en la carretara principal, muy cerca (se va andanado) del cementerio de alemanes y del monasterio de Yuste. Y el pueblo tiene muchas cosas que ver también, como el mirador de la Ollas, la Plaza de San Juan de Austria, la Iglesia que es muy bonita... o la plaza de España, donde puedes tomar una cerveza tranquilamente con muy buenas tapas. A mi pareja y a mi nos ha encantado el sitio, volveremos pronto.
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